19 sept 2016

Historias de Shanwai: el lechero, la buena gente y la pornochacha

(Esta historia está basada en lo que Manuel y yo vimos en su momento, jamás lo contrastamos con los protagonistas, así que puede ser que nunca haya pasado lo que voy a contar y sea más  bien producto de nuestra imaginación jaja).

¡Hola!

    Hoy quiero compartir con vosotros la historia de "el lechero", "la  buena gente" y "la pornochacha".

    Hace ya un año, abrieron en el campus una tienda en la que puede comprarse leche y yogur (de hecho, os lo conté en esta publicación - pincha encima -). La tienda la llevaba un chico joven, y Manuel y yo, en un alarde de creatividad, llamamos a este chico el lechero.

    Empezamos a frecuentar la tienda porque los yogures estaban muy buenos. Por regla general, después de comer, Manuel y yo íbamos a echar el rato allí. Junto al lechero trabajaba una chica, que Manuel y yo no estábamos seguros de si era su hermana o su novia hasta que la profe italiana nos confirmó que era esto último. Como la chica era súper simpática y nos trataba muy bien, se ganó el mote de la buena gente. Sí, Manuel y yo nos quebrábamos la cabeza a la hora de elegir motes jajajaja.

    El lechero y la buena gente trabajaban felizmente en su tienda. Manuel y yo, como os he comentado, íbamos casi todos los días y - como tampoco es que tuviéramos mucho que hacer - nos fijábamos en la pareja y hablábamos sobre ellos aprovechando que no nos entendían. Sé que queda muy feo dicho, pero no nos prejuzguéis que teníamos mucho tiempo libre y la vida en Shanwai no da para mucho más. Nuestros comentarios eran del tipo: "- oye, ¿te has fijado que al lechero le falta un diente? - ay, es verdad, pues le hace la sonrisa fea ahora que lo dices y ya no parece tan guapo", - "si es que una sonrisa bonita hace mucho...". 

     A veces, nos preocupábamos por su estado anímico: "¿no te parece que la buena gente está más triste hoy?". Y, otras, nos preguntábamos en qué punto de la relación se encontraban: "¿tú crees que estos habrán follao?".

    Y así, la vida de el lechero  y la buena gente pasó a ser nuestro culebrón de la hora de la siesta en la que Manuel y yo teníamos la suerte de ser los guionistas.

    Parece ser que el negocio iba bien y a los meses comenzó a trabajar otra chica. Era alta, con un cuerpazo sobre todo para ser china y sonreía con cara de picarona. Siempre nos recibía con la misma frase 'Would you like something to drink?' pronunciado con una voz de lo más sugerente. Por cierta analogía que encontró Manuel con cierto tipo de película, la bautizamos con el nombre de la pornochacha.

    Y empezaron las emociones fuertes. Un día, el lechero apareció con el cuello lleno de chupetones y Manuel y yo nos tiramos del pelo viendo como nuestra buena gente se había pervertido en cuestión de días.


    Sin embargo, la buena gente desapareció y los chupetones no menguaron. Manuel y yo pasamos de la incredulidad: "No será eso un nuevo chupetón, ¿no?"; a la indignación:  "¡¡Manuel, que está engañando a la buena gente en nuestra cara!!"

    La buena gente no volvía y nosotros ya nos esperábamos lo peor: el lechero la había cambiado por la pornochacha. Sin embargo, todo eran sospechas. Hasta que vimos una noche como ambos cerraban el negocio y la pornochacha se montaba de paquete en la moto de él y lo abrazaba. El lechero había traicionado a la buena gente y, con ello, a nosotros también. Empezamos a cogerle tirria al lechero.

    Para colmo, luego nos enteramos que no es que la buena gente fuera consciente del engaño y por eso no estaba ya en la tienda. No. Resulta que la buena gente se había marchado a su pueblo (casi un mes) y no sospechaba nada de la traición del lechero. De hecho, fue llegar ella y la pornochacha marcharse del negocio, por lo que creemos que jamás llegó a enterarse de los cuernos que tenía.

    La pareja siguió como siempre en la lechería pero, para ese entonces, ya era tarde. Entre lo mal que nos había sentado que engañara a la buena gente - porque era muy buena gente, de verdad -, y lo soso que era el chaval y el poco detalle que tenía con nosotros cuando eramos sus clientes más fieles, dejamos de ir.

    Y así termina esta historia. ¡Espero que os haya gustado!

    Besitos,




    

11 sept 2016

El día que fingí ser del centro de Cambridge

¡Hola!

    Ayer fui a otra universidad de Rizhao a hacerme pasar por inglesa. Sí, tal cual. La universidad politécnica llamó el otro día a Shanwai porque necesitaban un profesor extranjero para que hiciese de jurado en un concurso, y ahí que me propusieron. En realidad, buscaban a un nativo de inglés; pero como desde el año pasado tengo el papel de la chica de los recados - y yo, encantada, para qué os voy a engañar - pues me preguntaron si quería ir y por supuesto dije que sí.

    - Por cierto, tengo pendiente hablaros de los privilegios que se tienen en China por ser extranjero, aunque si habéis leído mi blog más o menos los sabréis -.

    A lo que iba, ayer por la mañana vinieron a recogerme en coche a la puerta de Shanwai para llevarme hasta el politécnico. 

    ((No tiene nada que ver con esta historia, pero al politécnico yo siempre lo llamo el policlínico - creo que por una parada del metro de Roma que se llama así -. Voy a estar atenta para llamarlo por su nombre, pero si se me escapa - que creo que no, vaya - ya sabéis que me refiero a él)).

El campus del politécnico

    No os puedo enseñar mucho de esta uni porque tampoco quería parecer una guiri total haciendo fotos de todo.

Preparación militar de los estudiantes de primer año

    Me llevaron hasta una sala en la que me sentaron justo en el centro de la primera fila. El concurso consistía en dos pruebas que tenían que pasar los ocho estudiantes que se presentaban: en la primera, tenían tres minutos para interpretar los datos de una tabla y dar su opinión; en la segunda, yo tenía que hacerles preguntas, durante tres minutos también, sobre un texto.


Tabla lista para ser interpretada y, sobre mi mesa, un vaso de agua caliente - como no - y mi micrófono

    Como había profesores chinos de inglés - y que hablaban muy bien - no tenía otra que venirme arriba y poner un súper acento británico que no sé de dónde me salió y que creo que le hubiera sacado dos lagrimones de emoción a la misma Isabel II.

    Una de las veces sí que se me trabó la lengua e hice un poco el tonto delante de todos, pero en general salí muy contenta y creo que me merezco el Goya por actuación en película extranjera - si es que existiera esa categoría -.

    Al terminar el concurso, una de las estudiantes se me acercó para preguntarme que de dónde era. Al contestarle que de España - y sorprenderse - me dijo que justo ella estuvo de vacaciones este verano ahí. Que estuvo en Madrid, Barcelona y, ojo, ¡en Málaga, Ronda y Mijas! <3. Yo, con mis ojos como platos, le dije que vivo en Málaga y que mi padre trabaja en Mijas y ella, que no daba crédito, me aseguró que la ciudad que más le gustó de las cinco que visitó fue Mijas - de hecho, me describió las calles y las casas con una precisión que estoy segura de que no me estaba engañando -. La verdad es que fue un momento muy chulo :').

    Y nada, al mediodía fui con Lola y Fidel al buffet de las pizzas :D. Estuve enseñándoles algunas cosillas de Rizhao y cogí trauma porque ahora hay que pagar para ir a la playa. 


Os presento a  Fidel y a Lola :D
      Yo había escuchado que había que pagar para bañarse, pero no para caminar tranquilamente por el paseo. Y, encima, no es que sea barato. Casi 10€ que piden por la entrada.

Piscina - creo que pública - y  lo que parece un hotel, al fondo, en construcción
    
    Después del paseo, hemos vuelto a Shanwai porque teníamos que hacer publicidad para que los estudiantes siguieran la página de la facultad por wechat - el FB/whatsapp chino -. 


Otra foto de Rizhao. No me digáis que no es bonita <3_<3

    Básicamente teníamos que pedirle que escanearan un código QR y ya.


Aquí estoy como las tontas con el papelito del código cogido

    También nos hicieron un par de fotos para la página web de la universidad y poco más. En fin, rentabilizando a los extranjeros:


Representación de España al estilo chino: flamenco, toreo, y un castillo que ni siquiera está en nuestro país
    
    Y nada más. Os dejo, que tengo que ensayar la canción que tenemos que bailar/cantar para la ceremonia de apertura de la semana que viene. Va a ser una americanada como un templo, de hecho, es una canción de Glee ¬¬. Menos mal que formo parte del coro y se me va a ver poquito...

    ¡Un beso enorme y gracias por leerme!








7 sept 2016

Vuelta a Shanwai

¡Hola!

    Os escribo desde China otra vez :). 

    Este verano os dije que me iba a poner al día con las publicaciones pero es hora de que lo declare oficialmente: soy una dejada de la vida. Así que, pese a que sea lo primero que desaconsejan a los que tienen blog, siento deciros que voy a seguir escribiendo de manera tan irregular como siempre U-_-.

    Hoy sólo me gustaría contar cuáles han sido mis primeras impresiones al volver a Rizhao:

    La verdad es que los días previos, en Málaga, le di 20.000 vueltas a si estaba haciendo lo correcto. Me dio muchísima pena volver a despedirme de mi familia - con lágrimas incluidas en varios casos :( - y, con lo bien que estaba ya en España, me daba mucha pereza pensar en tener que volver a habituarme a mis chinos y sus cosillas. De hecho, me entró más ganas que nunca de encerrarme en casa y ponerme a opositar, con tal de quedarme en Málaga jaja.

    También me daba miedo el volver a Rizhao y saber que no ha quedado nadie del que era mi grupo de amigos: Manuel, las Marías, la profe italiana (Mariasole), el profe colombiano (Leo) y el de francés (Christophe) decidieron en junio no seguir aquí. Así que, aunque se suponía que esta vez ir a China era más fácil que la primera vez (porque sé a lo que me enfrento: cómo es la ciudad y el campus, quién vive aquí, cómo es dar clases...) el hecho de volver a ir "sola" me daba la sensación de que tenía que empezar de 0 otra vez.

    Y, al final - como siempre -, ha sido más lo que una se imagina que lo que finalmente es.

    Fue abrir la puerta de mi casa china y sentirme como en casa. Más en casa incluso que cuando he estado en Málaga con mis padres, donde con mis 29 años me he sentido un poco parásito. Sé que si mis padres leyeran esto se iban a indignar ("¿parásito de qué?, ¿tú eres tonta?"), pero la verdad es que necesito tener ya mi propia casa. De hecho, llamadme masoca, pero estoy deseando que llegue el día en el que pueda firmar una hipoteca y decir "ya tengo mi casa". Pero a lo que iba, me encuentro bien aquí en Shanwai y creo que - por ahora - hago lo correcto estando aquí :).

    Además, a las pocas horas de llegar ya conocí a los nuevos dos becarios que vienen este semestre de Córdoba - Fidel y Lola - y el sentimiento de soledad se evaporó bastante.

    Eso sí. No puedo evitar comparar con la vida que llevaba el año pasado y me da mucha nostalgia. Ya no nos juntaremos en el comedor los cuatro españoles ni tendremos sobremesas de dos horas en la que lo mismo montábamos un gabinete psicológico profesional - qué buenos eramos criticando analizando comportamientos - que solucionábamos el mundo. Ya tampoco tendré mis paseos nocturnos de matrimonio de viejos con Manuel. Y los motes que usábamos para hablar de algunos chinos cuyo nombre desconocemos ("la lesbianorra", "el lechero" o "la pornochacha") han perdido su gracia porque ya sólo yo sé a quienes se refieren; y aunque expliques por qué ese nombre, ya no tiene la misma gracia que cuando los creaste junto a alguien.

    Pero bueno, yo voy con actitud positiva y sé que volveré a hacer amistades, a tener buenos momentos y que en dos días todo será como siempre :D

    Además, me han ofrecido un nuevo puesto con el que no voy a tener mucho tiempo para aburrirme ^^. Voy a empezar a trabajar en la oficina de Relaciones Internacionales para que intente firmar convenios con otras universidades y así traer estudiantes españoles que quieran aprender chino a la vez que enviamos a estudiantes chinos para que mejoren su español :D. La verdad es que el trabajo, a priori, me encanta. Espero que se me de  bien ^^. Ayer fue mi primer día y, eso sí, lo que vi en aquella oficina en tres horas y media da para cinco entradas por lo menos jajaja. Soy la única extranjera, por lo que estoy oyendo chino todo el tiempo y ya me ha pasado la típica situación en la que toda la oficina se ríe y yo soy la animalita que no se entera de nada y no sabe si sonreir - por sentirse parte del grupo -, y que al final, inconscientemente, pone cara de gatito abandonado bajo la lluvia. Pero bueno, a mi manera me lo paso bien _:).

    Y esto es todo por hoy :D. Cuando pueda, más y mejor.

    ¡Mucha gracias por leerme!





21 ago 2016

Viaje a Xuzhou (parte II)

¡Hola!

    Sigo con la segunda parte de mi viaje a Xuzhou (podéis leer la primera parte aquí).

    A la mañana siguiente, fui al campus de la Universidad de Xuzhou (Jiangsu Normal University es su nombre en inglés).


Fachada principal de una de las entradas de la universidad

    La universidad tenía un campus ENORME. Y no exagero. Hasta tenía varios autobuses internos gratuitos para facilitar que los alumnos fueran de una parte a otra.


El campus tenía hasta este súper río que la cruzaba
    Estuvimos dando un paseo por el campus para que yo lo conociera y, en teoría, también iba a asistir a una clase de español para ver qué enseñaban a los alumnos y tal. La sorpresa fue que al final me pidieron que dieran yo la clase - así son los chinos, improvisaciones en todo momento -. 


Alumnos pasean por el campus. Sí, hizo un día de mierda fatal y me pilló lluvia ¬¬

    Como las alumnas me dijeron que mi acento era "raro" - sus profes nativas eran de Argentina y de Galicia - me saqué de la manga las características del dialecto andaluz y ya me vine arriba y les hablé de las diferentes regiones de España y sus lenguas. Como al que podía ser mi futuro jefe - que estaba ahí - le encantó mi clase, al final salí feliz :D.


Tiendas dentro del campus
    
    Después nos fuimos a comer y, por suerte, me gustó todo lo que había en la mesa:


¿Recordáis que os hablé del gong bao ji ding? Es el plato que está al lado del arroz ^^ 

    Cuando terminamos, el chico que me propuso el trabajo me dijo que tenía una reunión y que unas estudiantes se encargarían de pasar conmigo la tarde y enseñarme Xuzhou. Me sentí un poco carga, pero como las chicas estaban encantadas de estar con una extranjera y practicar su español, se me pasó rápido.

     Me llevaron a una zona conocida como "La colina de la tortuga" (龟山, guishan). En ella, se encuentra "La tumba de los Han" - una de las dinastías chinas - en la que está enterrado un rey y su mujer, que murieron poco antes del año 100 a. C. No estoy segura de si era un príncipe o un rey, ya que se usan ambos nombres por igual tanto en el monumento como en internet :/.


Entrada a la tumba de los Han

    Las tumbas se encuentran en una especie de casa-cueva que está bajo tierra y a la que se accede bajando varias rampas. Una vez dentro, accedes a ellas a través de pasillos que miden 1.78 cm y lo cual es un poco problemático si mides 1.83 ¬¬.


Mi cabezón justo enfrente de la entrada de uno de esos pasillos "para enanos" :P
    Dentro de la cueva había cosas muy chulas pero que cagaban mucho. Por ejemplo, donde se encontraba la tumba del rey, se podía ver perfectamente una sombra en el lado izquierdo (lo podéis ver en la siguiente foto). Según explicaba un panel que había allí, el día que se decidió abrir esa tumba, una sombra alargada, con forma humana, se fue dibujando lentamente en la pared. Esta sombra parece que llevara el traje de la dinastía Han - con su gorrito y cinturón y todo - y que estuviera reclinada como si fuera a saludar. Es por ello que le llaman "el príncipe dando la bienvenida a los visitantes".


Ahí tenéis la sombra. Juzgad vosotros :/

    Este príncipe (o rey) se llamaba Liu Zhu y en su lápida hizo grabar las siguientes palabras: Aunque yo soy el rey del Estado de Chu, juro que no hay prendas de lujo o valiosos artículos de oro y jade dentro de mi tumba. Enterrados en la tumba no hay nada excepto mi ataúd y mi cuerpo. Después de que hayas leído esto, sentirás pena y compasión y no cavarás en mi tumba.
Lápida con la inscripción en chino que he traducido (del inglés)

    Dentro de la casa se pueden ver las diferentes habitaciones como la cocina, los dormitorios, las caballerizas, etc. La verdad que es un poco claustrofóbico y una de las estudiantes lo pasó verdaderamente mal porque le da miedo la oscuridad.


No sé si este carro es una réplica de uno más grande o si es el original donde imagino que llevarían víveres

    Después de ver las tumbas nos dirigimos a un jardín que estaba justo al lado.
Me hice amiga de esta tortuga, aunque la pobre no tenía muy buena cara
    Una de las estudiantes me lo tradujo como "El jardín de las piedras especiales". Desconozco su nombre en chino o en inglés, así que lo daremos por válido (ya que en internet tampoco encuentro nada).


Interior del jardín
Mini grupo de turistas chinos
    Según me contó, un granjero se encontró enterradas en su terreno varias piedras muy antiguas. 


Piedras de la colección y servidora con una cabra que se supone que es una de las figuras más valiosas del jardín - me "obligaron" a ponerme al lado y creo que es nota xd -
    Pensando que no tenían ningún valor, las malvendió a un empresario que pasaba por ahí y que se encargó de limpiarlas y juntarlas en este jardín.


    
    
    Por lo visto, el empresario se hizo millonario. Supongo yo que el granjero cuando se enteró se daría cabezazos contra la pared todos los días (si es que esta historia pasó alguna vez).


Más estatuas
    En mitad del paseo por el jardín empezó a lllover lo más grande y nos cobijamos en otro edificio que estaba cerca y que era una especie de museo.


Llevaba bailarinas y no veas cómos se me puso los pies V_V

    Dentro de ese edificio había una zona por si te querías disfrazar de emperatriz o emperador por poco menos de 2€ así que aproveché para hacer la gracia del día:



    Dos de las estudiantes no quisieron perderse la oportunidad de fotografiarse con la guiri y se hicieron unas 2.500 fotos conmigo:


Teniendo mi momento de gloria

    El museo parecía interesante. El problema es que todo estaba sólo en chino y las estudiantes no tenían el nivel suficiente para traducirme.

    Aún así, hubo una parte que me dejó impactada. Yo conocía la historia de los "pies de loto" y sabía que solían medir menos de diez centímetros. Pero no es lo mismo saberlo que tener delante varios pares de zapatitos que usaban estas mujeres. Me quedé sin palabras. En la siguiente foto podéis verlo. Como estaban dentro de una vitrina, puse mi mano lo más cerca que pude para que os hagáis una idea de lo pequeñísimo que son.
Zapatitos y fotografías de mujeres con pies de loto

    Cuando terminamos la visita al museo, el chico que estaba en la reunión dijo a una de las alumnas que no podía quedar conmigo por la noche, así que aproveché para decirles que no importaba porque me iba al hotel. La verdad es que estaba súper cansada y con la que estaba cayendo tenía agua hasta las rodillas.


Xuzhou de noche

    Más tarde, salí a pasear sola por la ciudad y a pensar si debería aceptar el trabajo en Xuzhou o no. Me encantaría enrollarme y deciros todos los pros y los contras, pero ya llevo bastante escrito y no quisiera cansaros, así que os resumo y os digo que acabé diciendo que no. 

    Por cierto, ¿¿queréis saber cómo es un Carrefour chino?? Pues una locura, ¡como China en general! ^^


    
    Os dejo ya. Muchísimas gracias por leerme :D
                                                           



14 ago 2016

Viaje a Xuzhou (parte I)

¡Hola!

    En mayo, me fui un fin de semana a Xuzhou, una ciudad de China situada en la provincia de Jiangsu - la capital de esta provincia es Nankín, que quizás os suene -. Me habían ofrecido trabajo como profesora de español en esta ciudad, y quería visitarla  y conocer la universidad antes de tomar una decisión.

    A decir verdad, a priori yo me inclinaba más por decir que no, porque el sueldo era sólo un poco más alto del que tengo ahora y porque me gusta mucho mi vida en Rizhao. Eso sí, de aceptar el trabajo, daría clases en una  universidad pública, lo cual era subir un escalón a nivel curricular, teniendo en cuenta que ahora mismo trabajo en una escuela privada.

    Para ese entonces, yo no sabía qué quería para mi futuro - y sigo sin saberlo a día de hoy, la verdad -. Si quería dedicarme a la enseñanza de español, estaba claro que tenía que aceptar el trabajo en la universidad. Pero como no estaba segura, pensé que lo mejor era quedarme donde mejor me sintiera. Sabía casi con certeza que quería quedarme en Shanwai, por lo que Xuzhou tenía que ofrecerme mucho para aceptarla como nuevo hogar. Pero quise darle una oportunidad. Y así fue como me metí cinco horas de autobús desde Rizhao hasta Xuzhou.


Estación de autobús de Xuzhou

    Xuzhou es una ciudad en la que viven casi diez millones de personas y que, por su localización, está muy bien conectada con las principales urbes chinas. Sin embargo, como otras ciudades chinas que he visto, da la impresión de estar aún a medio construir. El centro de la ciudad está prácticamente levantado - debido a su primera línea de metro, que abrirá el próximo año - y edificios inacabados asoman entre las enormes grúas.


Obras del metro, a la izquierda, y edificios a medio hacer, a la derecha

    Llegué a Xuzhou sobre las seis y media. Como era la hora de la cena, el chico que me había ofrecido el trabajo me esperaba ya en un restaurante. Me tuve que pelear al menos con tres taxistas chinos hasta que uno aceptó ponerme el taxímetro y llegué al restaurante pasadas las siete.

    Allí me esperaba mi anfitrión, tres alumnas de español y una chica gallega, que era la profe que dejaba la vacante libre.




    Me sentí como una cateta en esa cena. Me recordó mucho a la primera vez que salí a comer con chinos. Sólo que esta vez yo ya llevaba ocho meses en China.

    Para empezar, la comida que había en la mesa era súper china. Conocía los platos por haberlos visto en varias cartas de restaurantes y no haberlos pedido nunca a conciencia, por no ser de los más apetitosos.

    Nada más sentarme, incumplí la mayor de las reglas no escritas a la hora de comer con chinos: contesté "no me gusta, gracias" cuando mi anfitrión quiso ponerme una especie de langostino en mi plato. Se hizo un silencio en la mesa en el que todos miraban a la maleducada que acababa de negarse a probar la comida a la que la estaban invitando. Y no es una exageración. 

    "Lo siento, no me gusta el marisco" me excusé, aunque el daño ya estaba hecho. "Entonces, coge uno de estos. Esto sí te gusta, ¿no?" y me señaló, OJO, un plato lleno de salsa hasta arriba en el que sobresalían unas 12 patas de pollo. ¡¡Argh!! ¿Qué iba a decir? ¿"No, gracias, eso tampoco me gusta"?. Pues no, ahí como una campeona que me puse la pata de pollo en mi plato. Mi idea era dejarla ahí tranquila hasta que escuché un "¿No la pruebas?" a lo que tuve que contestar "Je-je, sí, claro, mecagoentunación ^^" y mordí un trocito de la pata, donde parecía haber más carne. "También puedes comerte los dedos", me dijo una estudiante mientras me señalaba dos muñones de la pata que ella estaba comiendo. "Madre mía, cómo he llegado a este punto", me decía, mientras cerraba los ojos e intentaba comerme esa pata y que pareciera que me estaba gustando. 

    De pronto, para mejorar la situación, pasó algo MUY ASQUEROSO. Mordí la pata por la zona que parece la muñeca y una especie de tendón-o-algo-así salió hacia fuera estilo catapulta. Fue muy agradable.


Las zonas claras de la pata son donde mordí (¿veis el maldito tendón?) Y sí, hice el truco de poner la servilleta encima del plato para hacer como que había comido jajaja - la aparté para la foto -

    El problema es que en esa mesa no había nada que me gustara especialmente para comer. Y me sentí mal. Me sentí mal porque estaba quedando fatal y porque el resto de comensales estaban juzgándome como la típica extranjera que llega a China y no hace por adaptarse a sus costumbres. "Vamos a ver - me daban ganas de decirles - llevo ocho meses viviendo en una ciudad china que ni los propios chinos conocéis de lo "pequeña" que es (Rizhao tiene tres millones de habitantes, no lo olvidéis); donde apenas hay foráneos, donde casi nadie habla inglés y como "restaurantes" extranjeros sólo hay un McDonald's (a casi una hora en bus de donde vivo) y tres KFC - que yo conozca -. Bebo agua caliente hasta en mi casa - aunque mi novio se meta conmigo -, tomo la Coca-Cola del tiempo, como pan dulce y acepto ese agua con aroma a café que me ponéis cuando pido un "Yidali kafei" (café italiano). No me miréis cómo si viviera en un gueto extranjero cuando soy la primera que escucha "gong bao ji ding" y lloro de la emoción" (es un plato de pollo con cacahuetes que está buenísimo).


    Pero la peor parte vino cuando la chica gallega empezó a hablar en un chino casi perfecto y repararon en que mi chino no le llegaba ni a la suela del zapato.

    - ¿No hablas chino? - me dijeron.
    - No, sólo un poco.
    - ¿Pero desde cuándo estudias chino?
    - Desde noviembre.
    - ¿Y aún no hablas chino? - con énfasis en ese aún, como si yo fuera la persona más torpe del mundo.

    "¡¿HOLA?!" me dieron ganas de decir. "¡¿Sabéis lo súper difícil que es vuestro idioma?!" Pero sólo contesté un:

    - Bueno, es que yo llegué a China sin saber nada¿eh? Que yo empecé desde "nIiI hAaAo" (hola, pero pronunciado de forma exagerada).
     - Ella también vino en septiembre y mira qué bien habla ahora - me dijeron, en referencia a la chica gallega. Después me enteré de que la española ya llegó a China con un B1, pero bueno, quedé como la floja que tampoco se molestaba en aprender el idioma del país en el que vive.

    Siento haberos soltado todo este rollo, pero me sentí muy frustrada en la cena :( y tenía que contarlo para que al menos uno de vosotros me diga "no te sientas mal, Pili, que es normal que no sepas chino bien y que no te guste el marisco y las patas de pollo".

    En realidad, la cena estuvo bien, pero me quedé un poco con la sensación de haber dado una imagen de mierda. Sobre todo, si me comparáis con la otra española, que hablaba chino que daba alegría oírla y se comió, al menos, seis langostinos y dos patas de pollo sin pestañear. Ella era la viva imagen de la asimilación cultural bien llevada y yo era un despojo de la sociedad. No fue tanto. Pero casi.

    Y nada, la cena terminó y quedamos que para el día siguiente me enseñarían la universidad y lo que diera tiempo de la ciudad. Eso os lo contaré en la siguiente publicación, que luego os quejáis de que escribo mucho (sois unos flojones, ¿eh? jajaja).

    ¡Un beso enorme y gracias por leerme! ^^







28 jul 2016

El cementerio de Shanwai

¡Hola!

    Un día del primer semestre, estábamos en clase estudiando el subjuntivo. Yo le pedí a mis alumnos que me hicieron frases tipo "no me gusta que (Fulanito) + (verbo en subjuntivo) + (lo que sea)". 

    Puse más ejemplos, como "me da asco que la gente se coma los mocos" o "me encanta que mis padres me compren regalos". 

    Todos supieron hacerme una frase con el subjuntivo hasta que llegó el turno a una alumna que no se enteró muy bien de lo que había que hacer y me dijo "tengo miedo de ver un cadáver en Shanwai".

    - Eva, ¿un cadáver? - le dije extrañada, olvidando que no había usado el subjuntivo por ningún lado.
    - Sí - respondió.
    - ¿Sabes qué es eso?
    - Sí, una persona muerta.
    - ¿Y cómo vas a ver un muerto en Shanwai?
    - Claro, en el cementerio.
    - ¡¿¿Cementerio??! ¡¿¿Qué cementerio??!

    Los estudiantes empezaron a reír al ver mi cara, porque yo no daba crédito a lo que me estaba diciendo.

    - El cementerio de Shanwai.
    - ¿¡Que aquí hay un cementerio?!
    - Sí, detrás del supermercado.
    - ¿¿¡¡¡Cómooo!!!??

    Como el resto de alumnos no paraban de reírse, pensaba que me estaban tomando el pelo. Pero no. Uno de ellos hasta me dijo que desde la ventana de su habitación podía verlo.

    Desde aquí declaro públicamente que soy una cagueta, y me dio muchísimo miedo saber que hay un cementerio a diez minutos andando de mi casa. Hoy día ya me he habituado y no me parece tan raro, pero en aquel momento fue un trauma saber que había personas enterradas detrás del supermercado donde yo iba todos los días.

    Yo les pregunté a mis alumnos si para ellos era normal que hubiera un cementerio ahí porque, les confesé, para mí era extrañísimo y, de hecho, me daba bastante miedo.

    - No te preocupes - me dijo otra alumna, que andaba consultando palabras en el diccionario -, el espíritu de los muertos viene a vernos y nos protege.

    "Anda que esta sabe como quitar el miedo ¬¬", pensé.

    Ese mismo día, fui al supermercado a comprobar que no existía dicho cementerio, porque no quería creerme que fuera verdad. Cuando llegué, bordeé el supermercado y comprobé que había un muro de unos tres metros en el que nunca había reparado :O.

    Busqué algún hueco para poder pasar, pero estaba cerrado a cal y canto, así que no podía ver qué había detrás. Googleé mi dirección en el maps para ver qué aparecía y me parecieron estos mini cuadraditos:

Miedito

    Sobra decir que aquella noche me costó dormir (y la siguiente, y la siguiente...) pensando en cuántas personas podrían estar enterradas a menos de un kilómetro de mi casa. Además, por aquel entonces, tenía ralladas nocturnas con la "Niña Medeiros" - porque le puse la película de Rec a mis alumnos para Halloween y, antes de eso, la vi sola en casa -, así que lo del cementerio no me ayudó mucho.

    Unos meses más tarde, estando ya David en China, un día fuimos al edificio donde estaba el supermercado. El edificio consta de tres plantas y el supermercado está en la primera y, como no había nada mejor que hacer, le dije a David que por qué no íbamos a ver qué había en la segunda y la tercera planta.

    Estas dos plantas se encontraban en obras y parecía que estaban montando en ellas una zona de cafeterías.

Interior de la segunda planta

    Curioseamos por las distintas habitaciones y, cuando me dio por asomarme por una de las ventanas, vi una imagen que me impactó:

¡El cementerio!
    Ya ni me acordaba de él y me dio impresión ver todas esas pequeñas tumbas. Además, entendí el miedo de mi alumna, ya que algunas de las residencias están prácticamente pegadas a él, y probablemente será muy fácil asomarse y toparse con un entierro.


Una residencia de estudiantes junto al cementerio

    Más adelante, en abril, una mañana que estaba paseando por las afueras de mi escuela, fui a una zona donde no había estado antes y vi un camino de tierra en mitad de la nada. Decidí seguirlo cual aventurera y ver adónde me llevaba y, al girar a la derecha en una de las bifurcaciones, comprendí que estaba llegando al cementerio :/.


El edificio que se ve justo enfrente es donde se encuentra el supermercado

    Para no cagarme pasar miedo, me puse a pensar que estaba viendo algo "único", que era una oportunidad para ver un cementerio chino, algo que no tenemos en España (creo o, al menos, no tan grande) y me lo tomé como algo "cultural".



    De todos modos, como ya soy medio china, no quise hacer muchas fotos por eso de que el alma de las personas se quedan en ellas y te da mala suerte.



    Estuve cotilleando algunas de las lápidas, pero poco entendía aparte de la fecha de nacimiento y defunción.

    Estuve hablando con Yurie, mi amiga japonesa, sobre lo raro que se me hacía tener un cementerio tan cerca. Me dijo que en Japón no era muy normal, pero que a veces se compraba el terreno cerca de los cementerios porque es mucho más barato. Supongo que esa es la explicación de por qué mi escuela está construida ahí.
    
    Y esta es mi historieta de hoy :D. 

    Muchos besos y gracias por leerme ^^.